
Lauro Sierra
18 de agosto de 1929 - 3 de mayo de 2022
¡Qué vida tan maravillosa viviste! ¡Qué historia tan increíble nos contaste! ¡Qué hermosa familia creaste! Cada momento que compartimos fue especial. Nos enseñaste muchísimo. Tocaste la vida de muchísimas personas y siempre te echaremos mucho de menos. Con cada día que pasa, tu impacto sigue creciendo. Estás en nosotros, aquí, hoy y siempre. Hasta que nos volvamos a encontrar...

La Familia Sierra
“Lo que una vez disfrutamos, jamás lo perderemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros.”

René Sierra
Hijo
Padre, Le doy gracias a Dioz, por ser mi padre, todas las lecciones, los valores de un hombre, pero especialmente; la oportunidad de conectar contigo los últimos años cuando tu mente decaía hasta el último segundo. Me contaste la historia cuando eras joven. Un día después de la escuela seguiste una progresión de personas que llevaban desde el hospital el cuerpo de una persona que había muerto en la mina. Seguiste la progresión que se dirigió a la casa del tío Macario, querido hermano de mi abuelita Agustina. Los recuerdos de su querido pueblo, donde piso Dioz, San Francisco del Oro, Chih., Méjico. La casa donde nació en la Vicente Guerrero. El salón de baile de los Sierra. Donde el dueño del salón Amado Aguilera, se los dio a usted, Tio Gustavo, y Tio Tony Marnez. El día que murió mi abuelo Gustavo y lo vestiste con la ayuda de Irineo, el papá de mi tía Elena. Los ricos dulces que mi abuela Agustina como los orejones Cuando hera aquelarre vendia dulces de Ulloa. Siendo adolescente, después de terminar la primaria, comenzó a trabajar en la empresa coperava cargando sacos de 50 kilos de azúcar o frijoles. Hacías el mismo trabajo que los jóvenes que trabajaban allí por menos salario. Un día le exigiste al gerente que te pagaran lo mismo. Fue un gran logro. Tenía una gran admiración a José de la Luz Marnez, a su Tía Rosario “Chayo” hermana de mi abuelo Gustavo y familia. Recordaba de ellos muchas cosas. Lo más que mencionaba a su primo Rodolfo, el mayor, que un día lo subió a un caballo y se cayó. Como leí en voz alta, del libro de San Francisco del Oro del autor Payán. Recordarías muchas cosas como jugar baloncesto y a jugadores como la “troca” Castañeda, o Gustavo que también jugaba beisball y aprendió con la ayuda de “el surdo Molinar”, a lanzar con la mano izquierda, lo llamaban “la macheta” a!er mi a Lili. Recuerdas a todos los líderes sindicales de la Frisco. Tía Lily y prima Tita ganando el campeonato distrital de baloncesto. El libro recordaba a mi o Víctor como activo jugando baloncesto, actuando en teatro y participando en los boy scouts. Solía gritar faltas al estilo tamalera. Se acordó de mí a So3a, cuando la visitó en Veracruz. Padre, muchas de las veces que platicaba con usted, me preguntaba por mi a Cuca, me decía que le hablara con ella, y que mantuviera contacto con ella. En tus últimos días de tu vida Padre, tuviste conversaciones directas con mi tío Gustavo y mi abuelo Gustavo y al final del día quisiste ir a casa con mi abuela Agustina.

Herman Sierra
Hijo
Tengo muchísimos recuerdos entrañables de mi papá. Solíamos hablar de los trabajos que hacía torneando cuando vivía en Las Cruces, Nuevo México. También recuerdo cuando nos llevaba a la celebración del Dies y Seis de Septiembre en San Francisco del Oro. De niño, me llevó a ver la fábrica donde trabajaba, dando mantenimiento a los moldes de plástico para juguetes. Esto fue en Deming, Nuevo México. Recuerdo también cuando nos llevaba de picnic. Me enseñó a lanzar tiros libres y ganchos en baloncesto. Me enseñó a jugar ajedrez, pero nunca pude ganarle; era un excelente jugador. ¡Lo voy a extrañar muchísimo!

Mapa Sierra
Hija
Mi padre, mi profesor, mi primer amor.
Recuerdo a mi padre dándome seguridad una noche antes de entrar a mi primer día de clase, acostados en la cama y yo preguntando mi incertidumbre ya que estaba con ansiedad de no encontrar mi salón y el con calma contestando.
Recuerdo a mi padre dándome halagos cuando más lo necesitaba.
Recuerdo sentir que agarrarme del asiento y piso con todas mis uñas, cuando cruzábamos el puente de Juárez a El Paso en nuestra primera camioneta estándar donde no tenía mucha platica manejando y llenándose para atrás.
Hombre con dignidad, juguetón, comprendido a su familia y trabajo.
Su corazón fue su esencia. Pusieron esa semilla en tierra fértil y sigue y seguirá dando fruto.

Martha Sierra
Hija
Papá. Mi profesor de siempre,
Siempre tratando de enseñarme algo, desde amarrar las lisas de los zapatos hasta algunas matemáticas complicadas que estaban más allá de lo que una niña de 6 años podría entender. Seguí aprendiendo de ti incluso cuando tu Alzheimer estaba en su apogeo. Me enseñaste a ser más paciente, a amar pase lo que pase. Incluso en tus últimos días, intentabas enseñarme a quitarte los zapatos “calmada”, ya caminar “poco a poco”. Apreciaré todos nuestros momentos especiales como cuando tomabas mi mano para besarla. No puedo decir todo lo que me has dado, pero sé que te amo y te extrañaré por siempre.
Hija
Papá. Mi maestro de siempre,
Siempre intentabas enseñarme algo, desde atarme los cordones hasta matemáticas complicadas que una niña de seis años no podía comprender. Seguí aprendiendo de ti incluso cuando tu Alzheimer estaba en su peor momento. Me enseñaste a ser más paciente, a amar incondicionalmente. Incluso en tus últimos días, intentabas enseñarme a quitarte los zapatos con calma y a caminar despacio. Atesoraré todos nuestros momentos especiales, como cuando extendías la mano para darme un beso. No puedo expresar con palabras todo lo que me diste, pero quiero que sepas que te amo y te extrañaré por siempre.
Hija

Susana Reza
Hija
Normalmente soy una persona muy reservada, pero tenía que compartir lo afortunada y orgullosa que me siento de haber tenido a este hombre en mi vida, mi primer amor. Llegó a Estados Unidos en 1968, dejando a toda su familia en México. Trabajó incansablemente para mantener a su familia de siete hijos. Recuerdo que se levantaba todos los días y leía el periódico sin dejar una página sin leer. Cuando encontraba una palabra que no entendía, la rodeaba con un círculo y la anotaba para buscar la definición y escribirla al lado. La educación era sumamente importante para él, y gracias a esa importancia, pudo enviar a todos sus hijos a la universidad. Una oportunidad que no era posible en México. No había un solo día en que no tuviéramos música en casa. Éramos gente muy humilde y la música era todo lo que teníamos. Me encantaban los momentos en que bailábamos juntos, simplemente porque sí. Eras un bailarín excepcional. Papá, deberías estar muy orgulloso; dejaste una base y unos pilares maravillosos para continuar tu legado. Hasta que volvamos a bailar en el cielo.

Gustavo Sierra
Hijo
Lauro B. Sierra - Papá - Pops - Padre
Mi padre no era un hombre de muchas palabras, pero cuando hablaba, sus palabras eran precisas. Otras veces, su sola presencia y gestos transmitían mucho sin necesidad de palabras. Recuerdo a mi papá llegando a casa después de un largo día de trabajo en Phelps Dodge durante el verano, después de lavarse o ducharse. Salía al jardín y regaba los árboles y el césped, y luego solía relajarse en su silla bajo la sombra de un árbol. Allí lo encontraba sentado, disfrutando del fresco del atardecer. Mi papá leía, escuchaba música o simplemente estaba en silencio. ¡Le encantaba ver crecer el césped! Disfrutaba especialmente cuando alguien salía y se sentaba con él en silencio.
Con el paso del tiempo, nuestra relación no requería diálogo; como hombres adultos, nos entendíamos. A veces intentaba iniciar una conversación preguntándole: "¿Cómo dormiste anoche?". Él respondía: "Con los ojos cerrados". Su sentido del humor siempre indicaba que estaba bien. La forma en que mi padre expresaba su aprobación era con un simple "¡Eso!", ya fuera ganar un partido o encestar.
Entonces, con un padre que no hablaba mucho, ¿cómo sabíamos que nos amaba? Trabajaba duro para mantener a sus siete hijos, trabajando largas horas como maquinista. Disfrutaba sacrificándose por su familia, para que tuviéramos la oportunidad de crecer y prosperar (como los árboles y la hierba :) ). Espero que estés sentado en los verdes prados del cielo y nos estés observando.
Gracias, papá, por enseñarme a sentarme en silencio y por mostrarme el valor del trabajo duro, especialmente cómo sacrificarme por el bien de la familia.
Me Padre - ESO! Bien vida.

Lydia Hurt
Hija
Ha sido lo más difícil que he tenido que afrontar, pero también el viaje más espiritual y hermoso que hemos vivido juntos como familia. Nuestro padre nos enseñó muchísimo durante toda nuestra vida, incluso después de su partida. Su familia fue su mayor logro. Nos brindó amor incondicional, tiempo y valiosas enseñanzas. Lo extrañaré, lo recordaré y lo amaré siempre.

Alisa Reza
Nieta
Tata, para mí fue encontrar tus Mentos en el cajón de los calcetines y la sensación de asombro al ver tu pipa. Del tipo Sherlock Holmes.
Te observaba trabajar en el garaje mientras yo salía a tomar el sol de la mañana.
Estaba sentado en tu sillón reclinable marrón favorito, que contenía tu colonia masculina favorita.
Estaba jugando con los vecinos mientras regabas el césped.
Era mi momento favorito: comprar conos bañados en chocolate en Dairy Queen y luego correr al parque.
Tata, era esa risa fuerte y sonriente cuando saltaba sobre tu regazo.
Fue al verte rodear las palabras en el papel y cómo me dijiste que era para aprender.
Cabía perfectamente en los pequeños asientos traseros de tu camioneta negra. Ah, y ¿quién puede olvidar la divertida camioneta familiar donde saltábamos de asiento?
Era tenerte allí para los partidos de baloncesto en familia.
Era Univision y, a veces, los fuertes ronquidos de alguien que se quedaba dormido en la silla.
Era música mexicana clásica de antaño.
Eran tus suéteres a cuadros y tus pantalones de pana.
Fue tu sonrisa y tus grandes brazos para tus fuertes abrazos.
Lo fue. En realidad, más que eso. Siempre lo será. Para mí. Para nosotros. Siempre lo serás. Te quiero y te quedas en mi corazón.
Tu huella.
Mi Querido, Mi Viejo, Mi Amigo
Esos tus cabellos blancos, bonitos
Ese hablar cansado, profundo
Que me lee todo lo escrito
Y me enseña tanto del mundo
Esos pasos lentos de ahora
Caminando siempre conmigo
Ya corrieron tanto en la vida
Mi querido, mi viejo, mi amigo.
Esa vida llena de historias
Y de arrugas marcadas por el tiempo
Recuerdos de antiguas victorias
Son lágrimas lloradas al viento
Tu voz dulce y serena me calma
Y me ofrece refugio, y abrigo
Va calando dentro de mi alma
Mi querido, mi viejo, mi amigo.
Yo
He dicho casi todo
Y casi todo es poco
Frente a lo que yo siento
Mirando tus cabellos tan bonitos
Abro el corazón y digo
Mi querido, mi viejo, mi amigo.
Mirando tus cabellos tan bonitos
Abro el corazón y digo
Mi querido, mi viejo, mi amigo.
Tu pasado vive, presente
En las experiencias sentidas
En tu corazón consciente
De las cosas bellas de la vida
Tu sonrisa franca me anima
Tu consejo sabio me guía
Abro el corazón y te digo
Mi querido, mi viejo, mi amigo.
Yo
He dicho casi todo
Y casi todo es poco
Frente a lo que yo siento
Mirando tus cabellos tan bonitos
Abro el corazón y digo
Mi querido, mi viejo, mi amigo.



















Viernes, 13 de mayo de 2022
Rosario y Misa
Iglesia Católica Reina del Cielo
5311 Phoenix NE, Albuquerque, NM 87110
Rosario a las 9:30 a. m.
Misa a las 10:00 a. m.
Entierro
Cementerio del Monte Calvario
1911 Edith Blvd NE, Albuquerque, NM 87102
Sepelio a las 11:30 a. m.
Recepción
El Salt Yard Oeste
3700 Ellison NW, Albuquerque, NM 87114
Recepción de 13:30 a 16:30.
Lauro Sierra
Estamos profundamente agradecidos por las numerosas muestras de cariño y apoyo recibidas de familiares y amigos.
18 de agosto de 1929 - 3 de mayo de 2022
